Estados Unidos tiene una larga y rica historia de inmigración. Los demócratas siempre han acogido la diversidad de nuestro país, pero también reconocemos que nuestro actual sistema de inmigración no está funcionando. En años recientes, el debate sobre la inmigración a menudo ha sido representado como una opción falsa entre la amnistía y la deportación masiva. El verdadero debate sobre inmigración es si queremos mantener un sistema que no funciona bien y que socava nuestra economía y la seguridad nacional, o si debemos trabajar juntos para solucionar sus problemas.
Los demócratas saben que la verdadera reforma de inmigración requerirá que ambas partes pongan de lado el partidismo y comiencen a unirse en torno a lo que más le conviene al país. La reforma de inmigración debe reflejar no sólo la tradición de Estados Unidos como estado de derecho, sino también la justicia y responsabilidad, compasión y prosperidad.
Durante muchos años, los demócratas han tratado de hacer que ambos partidos colaboren para aprobar una ley integral. Es necesario que saquemos a los 11 millones de inmigrantes indocumentados de las sombras y que creemos un sistema legal, justo y económicamente viable que haga que tanto los inmigrantes como los empleadores rindan cuentas por sus actos y finalmente asegure que nuestras fronteras estén resguardadas.
Los demócratas apoyan la reforma integral basada en los principios de responsabilidad y rendimiento de cuentas:
• Responsabilidad del gobierno federal de resguardar nuestras fronteras: El gobierno del Presidente Obama ha dedicado recursos sin precedente a proteger nuestras fronteras y reducir el flujo de tránsito ilegal en ambos sentidos.
• Responsabilidad por las empresas inescrupulosas que infringen las leyes: Los empleadores que explotan a los trabajadores indocumentados perjudican a los trabajadores estadounidenses, y se debe hacer que rindan cuentas por sus actos.
• Responsabilidad por las personas que viven en Estados Unidos ilegalmente: Los trabajadores indocumentados sin antecedentes criminales deben admitir que infringieron la ley, pagar impuestos y una multa, aprender inglés y regularizar su situación legal antes de poder ponerse en fila para obtener la ciudadanía.
Una frontera ordenada y controlada, y un sistema de inmigración que atiende nuestras necesidades económicas son pilares importantes de una economía saludable y robusta. La reforma integral de la inmigración es esencial para continuar la tradición de innovación que los inmigrantes han aportado a la economía de Estados Unidos y asegurar condiciones equitativas para los trabajadores estadounidenses. Nunca debemos dejar de ser comprensivos con quienes desean superarse al trazar su futuro y alcanzar la promesa de Estados Unidos.
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